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Foto Gregorio Mayí.

Durante esta semana, te traemos una serie de blogs desde el Nieuw Amsterdam, el nuevo barco de Holland America, en nuestra travesía por el Meditarráneo y las Islas Griegas. Para leer los blogs de los días anteriores, haz click aquí.
Tempranito salimos en una excursión que escogimos en el barco, y por horas tuvimos un recorrido maravilloso que empezó con la Mezquita Azul. Repleta de turistas, para entrar a este monumento lo primero que tienes que hacer es cubrirte los hombros y las piernas (esto aplica a hombres y mujeres), y luego quitarte los zapatos para entrar a este lugar sagrado.
La visita continuó visitando el espectacular Palacio Topkapi, allí vimos hasta un harem y pudimos observar algunos de los tesoros turcos en el museo adyacente. Terminamos la mañana con un almuerzo típico que incluyó pimientos rellenos, berenjenas, y un puré también de berenjenas con queso, con trozos de cordero en salsa, riquísimo.Luego fuimos a la Iglesia de Santa Sofía, otro monumento histórico que está en restauración; y terminamos nuestra visita con una demostración de alfombra, algo que nunca dejan de incluir en los tours. Una buena experiencia pero muy pocos compran estas bellezas originales que pueden costar más de $13,000 incluyendo algunas de tamaños de 4×6. Si de todas maneras compras, no te preocupes por el transporte, que te la llevan derechito a casa, sin cobrarte adicional por el transporte.
Lo único malo del tour fue el poco tiempo que nos dejaron para ver y comprar en el Gran Bazaar. ¿Te imaginas más de 3,000 tiendas con personal insistente que te quieren vender a toda costa cualquier clase de artículos? Pues así es este paraíso especialmente para quienes tienen la habilidad de negociar precios. Hay de todo, desde artículos de piel hasta lámparas, carteras, algunas originales, otras no, especias y otros comestibles y joyería, alguna de ella fina.
De vuelta al Nieuw Amsterdam nos esperaba la segunda noche formal con una exquisita comida en el comedor principal que incluyó unas vieiras y camarones divinos, y una opción mar y tierra con filet mignon y enormes camarones. Una buena manera de terminar una visita a un lugar que hay que repetir.

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Todo era emoción por llegar a este puerto de Turquía, uno de los más coloridos y vibrantes. La ciudad se impone con sus monumentos desde que uno se va acercando y para verla como nadie, nada mejor que irnos a la proa. Desde allí se divisaba la Mezquita Azul, uno de los más importantes monumentos de la ciudad que ha tenido varios nombres entre ellos Constantinopla.
Llegamos a las 4:00 p.m. y de inmediato nos fuimos a la excursión del barco que seleccionamos: “The City Walls and the Spice Bazaar”, la cual nos llevó a tener una idea de lo agitada de las calles de esta ciudad y de lo concurridas que pueden ser aun en días de semana. Las murallas son  impresionantes y llenas de historia, pero el Bazar de Especies es algo que no se puede dejar de ver. Es el paraíso de los amantes de la cocina, o simplemente de quienes buscan una experiencia distinta y típica. Para comprar imperdible es el azafrán aunque el más autentico y puro puede resultar caro, aún cuando pidas las acostumbradas rebajas de esta región.  Allí encuentras además bufandas de todo tipo y colores, lámparas, artículos de cerámicas, caviar, pescados y dulces turcos, pero lo que más llama la atención es la simpatía de la gente que a pesar de que son insistentes para que compres, siempre tienen una sonrisa a flor de piel y hablan varios idiomas, incluyendo español, bastante bien.
Cansados regresamos al barco, pero otros se fueron directo a tomar un ‘ferry’ que los llevaría al otro lado de la ciudad. Estambul es la única que ocupa dos continentes, Asia y Europa, y a esa magnífica localización le sacan buen provecho. El crucero de dos horas por el Bósforo es una gran opción, pero si deseas descansar de tanto barco, puedes optar por irte a comer en cualquiera de los cientos de restaurantes de la ciudad, que también enamora de noche.
Al regresar al barco, simplemente nos quedaba pedir cena en la cabina, para descansar y prepararnos para el otro día, donde tendríamos una excursión completa de ocho horas para ver las atracciones más importantes. Cenamos en el balcón, para aprovechar la linda vista de la ciudad que resultó mucho más acogedora e impresionante que lo que habíamos imaginado.

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Aunque el barco llegaba al puerto de Piraeus, en Atenas, Grecia temprano, mi excursión era por la tarde. Fue la excusa perfecta para empezar el día con un fascinante tratamiento de reflexología en el spa, que dejó mis pies como nuevos listos para los intensos días en puerto que se avecinaban.
Ya el capitán había dicho lo ocupado del puerto pero verlo así impresiona. Además de barcos de lujo como el nuestro, desde allí salen decenas de ‘ferries’ diarios hacia otras islas griegas y otros destinos europeos.
Nuestra excursión “Athens and Acropolis” de cuatro horas ($74) nos paseó de un vistazo por el centro de Atenas, a unos 30 minutos del puerto, y luego a la impresionante Acrópolis. Ver el Partenón y otros monumentos es como volver atrás y abrir el libro de historia de la civilización. Si estás haciendo una lista de lugares imperdibles en tu vida, tienes que ponerlo entre los primeros. Es una visita rápida, de menos de dos horas, pero suficientes para emocionarte y de paso ver fabulosas vistas de la ciudad. Si no tomas la excursión del barco, puedes llegar hasta allí en taxis o en autobuses turísticos de dos pisos. La entrada cuesta 12 euros.
Pasajeros que ya habían visitado el destino optaron por irse a las tiendas cerca del puerto y otros, muy pocos por cierto, se quedaron en el barco, donde habían demostraciones de arreglos en frutas y flores, hasta deportes y juegos. Nosotros teníamos reservación en Canaletto, el restaurante de rica comida italiana, y luego nos fuimos de ronda nocturna. El show de magia que presentaron en el Showroom at Sea con una pareja de magos ganadores de varios record Guinness estuvo espectacular; y luego fuimos al Piano Bar (que estaba repleto), y al casino y a reírnos un rato con un concurso para adivinar los nombres de programas de televisión.

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Estos días de mar son los perfectos para relajarte, levantarte tarde y luego dar una vuelta para participar en algunas de las actividades que organizan los barcos. En mi caso, tenía una agenda de eventos, los que fueron divinos para conocer más cómo funciona este hermoso Nieuw Amsterdam y compartir con algunos de sus oficiales.
Empecé con un tour por la cocina o “galley”, donde laboran como hormiguitas cientos de empleados para tener a tiempo los más de 11,000 platos de comida que se sirven a diario. Este tour se ofrece a los pasajeros gratuitamente pero es bien popular por lo que hay que reservar con tiempo cuando se anuncia durante el viaje.Por la tarde fuimos a un repleto Culinary Arts Center para ver la demostración de comida del chef invitado, el famoso Richard Chamberlain, quien empezó diciendo que no lo confundiéramos con el actor de Hollywood. ¡Este chef sí que siente pasión por la cocina! Nada más oírlo hablar y ver cómo disfruta el tema, ya nos dio una idea de por qué es tan famoso. Entre los platos que prepare estuvo unos bizcochos de risotto de langosta y camarones, ¡de show!
Luego dimos una vuelta al Puente de Mando donde un atento oficial mostró y explicó algunos de los equipos que usan y que hacen tan fácil la navegación. ¿Te imaginas que es fácil mover esta súper máquina que desplaza 86,000 toneladas? Pues sí que lo es gracias a la avanzada tecnología con que cuenta.
Nuestra agenda sigue con un tour por la lavandería, que sólo tiene 15 empleados, pero trabajan arduamente para tener la ropa, las toallas, sábanas y uniformes de todo el equipo siempre impecable. También vimos ejemplos de cómo reciclan las toneladas de desechos que generan los pasajeros y cómo trabajan no solo para cumplir con las estrictas reglas ambientales, sino para excederlas. Es un compromiso que Holland asume con mucha responsabilidad.
El día terminó con un coctel en el bello Silk Den y una cena en Tamarind, el restaurant asiático ($15 por persona) que es de los mejores en altamar. El consomé Ying Yang, el pargo envuelto en papel de arroz y la ensalada de papaya son un sueño. Para cerrar con broche de oro, elegimos como postre el “Mango Cloud”, la opción perfecta.

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Un par de horas tempranito en la Serenissima, la bella Venecia, y un ‘Sail Away Party’ o fiesta de despedida sentaron la tónica de nuestro tercer día de viaje. Pero esa no fue cualquier despedida, porque la salida de Venecia es una de las más bellas que hemos visto, concepto con el que estuvieron de acuerdo miles de personas en el Nieuw Amsterdam. Todos hablaban de las impactantes vistas de San Marco y de lo imborrable de su memoria de los canales venecianos. Pronto volveremos porque ese es el puerto final de desembarque de este viaje.
Al empezar la navegación hasta Piraeus, Atenas, Grecia, el día transcurrió curioseando por el barco y participando de sus actividades. Mientras unos se tumbaban en las piscinas, aprovechaban el jacuzzi, los juegos, el casino y las tiendas, otros se dedicaban a deleitar su paladar. Con tanta comida variada no es fácil mantenerse en control de las calorías y el aumento de libras. Parecía como si en cada punto del barco hubiese algo que comer, desde unas simples hamburguesas a la parrilla hasta festín de mariscos, había de todo para todos los gustos, incluyendo comida del menú saludable del GreenHouse Spa.
Para quienes tienen sentimiento de culpa o simplemente no se resisten a olvidar su rutina, el gimnasio permanecía abierto y las cubiertas ofrecían un buen lugar para ejercitarse. Eso además de las escaleras que siguen siendo el mejor y más fácil lugar para ejercitarse mientras se está en un crucero, sin olvidar las caminatas largas que se dan cuando se visita Europa. Ya nos adelantaron que Grecia no es la excepción y nos recomendaron zapatos cómodos, ropa bien fresca y un buen bloqueador solar.
Por mi parte opté por comer en la cabina, pidiendo platillos del menú del comedor principal, ponerme al día con mis asuntos de Internet (tengo acceso en la cabina) y acostarme temprano. Mañana será un día de pura actividad que empezará temprano y terminará tarde, pues es la primera noche formal y comeremos en Tamarind, el restaurante asiático del barco. Así que es el día para ponernos nuestras galas que en estos cruceros modernos por suerte se han flexibilizado. Aunque hay muchos caballeros con tuxedos y damas con trajes largos, otros optan por chaqueta y las damas por trajes de cóctel, y se siguen viendo elegantes pero cómodos. Todo depende del tipo de crucero en que viajes y de tu preferencia.
Como para que no nos olvidemos, Satrio, nuestro divino camarero de cabina, nos acordó que hay que adelantar el reloj una hora, así que a dormir temprano, para no perder el ritmo, y estar listos para la aventura de mañana.

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Si el puerto de ayer nos presentaba vistas de la hermosa Venecia que nos dejaban boquiabiertos, hoy por la mañana recibimos como ‘regalito’ una estampa fuera de serie. El nuevo muelle a que llevaron nuestro barco, el Nieuw Amsterdam, estaba en pleno ‘downtown’, y cuando corrimos la cortina y vimos desde nuestro balcón la ciudad a nuestros pies nos sentimos privilegiados.
Luego de un rápido pero apetitoso desayuno, con omelette, tostadas, frutas, jugos y café, nos fuimos a caminar la ciudad que hoy se lució como para que la conociéramos mejor: el agua empezó a llenar las calles como pocas veces ocurre en esta temporada y para caminarla había que ponerse unas botas desechables que astutamente tienen guardaditas para esta ocasión los comercios (a un costo de 10 euros) o quitarse los zapatos y dejar que el amor por Venecia nos entrara por los pies. Las áreas secas eran las menos pero si no te quieres mojar y esto te sucede, hay una especie de tarimas o tramos elevados que puedes usar en algunas rutas.
Desde el barco hasta la Plaza San Marco, el ícono turístico veneciano, puedes durar unos 10 minutos caminando, pero el tramo te tomará unas dos horas cuando quieras retratar cada balcón, cada hotel frente al mar o cada edificio que es fiel ejemplo de la arquitectura bizantina que imperaba aquí. Por supuesto también encontrarás góndolas por doquier, algo que querrás retratar desde cada puente que pases caminando.
Al llegar a la plaza no te sorprendas con las filas inmensas para entrar en la Basílica de San Marco y en el Palacio Doge. La entrada a la Basílica es gratis pero te cobrarán cuatro euros si quieres subir hasta la torre y el campanario. Retratarse en la plaza es imperdible, y puedes seguir tu caminata exploradora para recorrer todos los rincones y detenerte a curiosear en las tiendas, donde puedes comprar máscaras venecianas ultra económicas, si buscas una ganga. Sin embargo las de más calidad, trabajadas con material de lujo y casi objetos de colección te costarán buen dinero. Otros artículos de compra son los de cristal Murano, desde relojes hasta floreros, marcos de fotos y collares, hay de todo para cada gusto y bolsillo.
Una parada obligada es para comerte un ‘gelato’ (entre los dos y cuatro euros), o una rica tarta de queso ricotta y un tiramisú, todos por menos de tres euros. Alrededor hay muchos restaurantes con muy buenos precios, desde pizzerías hasta marisquerías, algunas reconocidas y premiadas internacionalmente.
Todo lo anterior es una maravilla pero no te puedes ir de Venecia sin montarte en una góndola, quizás el paseo más caro pero más esperado. Te costará unos 100 euros por media hora, por góndola, con un máximo de cinco personas, pero si vas en pareja el gondolero buscará la manera de que no encuentres con quien compartirla y así pagar esa cantidad, aunque te sentirás como en las películas, a puro romance. Eso sí, no esperes que te cante O Sole Mio, pero Luciano, nuestro gondolero simpático, guapo y hablando buen español nos cantó el ‘Waka-Waka’ de Shakira. Bueno, algo es algo.
De vuelta al barco nos dijeron que por dificultades técnicas tendríamos que quedarnos una noche extra en Venecia antes de zarpar, por lo que perderíamos la parada en Split, Croacia, pero con la explicación del capitán de que allí había mal tiempo y pensando que tomaríamos un ‘tender’ o bote pequeño para llegar a la orilla, nos quedamos tranquilitos y felices. Hasta el momento saldremos a las 9:00 a.m. y tendremos un día completo en el mar, ideal para recorrer el barco, dormir y disfrutar un día relax. Hay muchísimas actividades incluyendo torneos de ping pong, juego de voleibol, demostraciones de comida, clases de computadoras, bingo, conferencias de los puertos con el experto en viajes de Holland, Tom Vercillo y restaurants abiertos a toda hora. Es asunto de decidirse entre tanto que hacer, pero algo está ya en agenda: una buena caminata o visita al gimnasio para empezar a eliminar esas calorías de más.
 

Foto Gregorio Mayí.

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Para ser un primer día de viajes, la experiencia ha sido fabulosa en Nieuw Amsterdam. Un corto proceso de embarque hizo todo más cómodo, afortunadamente, luego de casi un día de viaje para llegar desde Nueva York hasta una de las ciudades más romántica del mundo: Venecia, Italia. La ciudad de los canales, lagos, góndolas, del cristal, del carnaval y de la Plaza San Marcos. Si la llamas con cualquiera de esos nombres estarás correcto, porque todos la describen. Lo que pasa es que las palabras se quedan cortas, pues te quedarás mudo y embrujado con el encanto de Venecia.
Para llegar desde el aeropuerto Marco Polo hasta el puerto tomó solo unos minutos, aunque costó 50 euros por dos pasajeros. Al llegar más temprano de lo previsto, la cabina no estaba lista y nos enviaron al Lido, el restaurante de bufés, donde pudimos soltar un poco los paquetes y comer más relajado y sazonado que en el avión.
Vista desde la cabina. Foto NCMG.

Al llegar a la cabina, sorpresa tras sorpresa. Un complete ‘Welcome Package’ nos esperaba con una botella de vino espumoso, frutas y flores. De ahí otra maravilla, un balcón que daba justo a la ciudad, donde se destacan sus edificios bizantinos, sus canales y su encanto. La cabina comodísima, con cama ‘queen’ y un baño equipado con productos Elemis, nos invitaban a refrescarnos y a tomar una pequeña siesta para reponer energías.
En un par de horas, y listos para caminar, los ‘Vaporettos’ nos esperaban. No hubo mucho tiempo para ver las maravillas de esta ciudad conocida como “La Serenísima” pero ya mañana será otro día para ver en detalle algunos de sus imperdibles incluyendo su famosa Plaza San Marco y la basílica del mismo nombre. Pero también queremos ver Murano, su isla más famosa por los artículos de cristal del mismo nombre que se construyen allí, comer en algunos de los restaurants que nos han recomendado, y pasear en góndola, uno de los gustitos más caros que te puedes dar en Venecia, pero que es imperdible. Si viajas hasta aquí y no lo haces, es como si no hubieras venido.
Como no tenemos excursiones programadas por el barco para esta ciudad, y ya nos han dicho que es completamente caminable, mañana te contaremos de esta experiencia y próximamente te diremos cómo sacar el máximo provecho de tu visita. Mientras hoy nos gozamos a plenitud de la vista desde este puerto veneciano, mañana nos han prometido otra estampa. El capitán nos ha dicho que de madrugada llevarán el barco a otro puerto, esta vez a uno nuevo en el ‘downtown’, cerquita de la Plaza San Marco. Suena interesante, verdad?
El cansancio vence, pero los ánimos no se agotan, de todas maneras para reponer energías hoy no hicimos mucho caso a las fiestas a bordo ni al programa de actividades del barco. Eso lo dejamos a quienes han visitado esta maravillosa ciudad en otra ocasión, y hoy aprovechan a descubrir el Nieuw Amsterdam. De todas maneras creo que tenemos tiempo suficiente para hacerlo en este itinerario fabuloso que nos llevara a Turquía, las Islas Griegas y nos traerá de nuevo a Venecia. Más adelante te contaré mas detalles del barco.
Haz click aquí para leer el blog del día siguiente.


El nuevo gigante de los mares está casi listo: se trata del barco Allure of the Seas, de Royal Caribbean, que estará navegando a fines de octubre y que a su llegada se convertirá en el barco más grande del mundo. Aunque es gemelo del Oasis of the Seas, este barco cuenta con personalidad propia y bien definida,  con varias diferencias notorias. Entre ellas se dice que será un poquito más grande que el colosal y famoso Oasis. La empresa dijo que este dato no puede confirmarse hasta que esté listo.
Royal Caribbean ofreció los últimos detalles de su construcción, que va muy avanzada por cierto, desde el astillero STX Europe, en Turku, Finlandia. Entre cables, pisos instalados e incluso algunas cabinas listas para dormir, si se quisiera, la empresa mostró cómo laboriosos obreros trabajan día y noche no sólo para cumplir con la fecha estipulada, sino para entregar el barco con unas semanas de anticipación. Esto será el 28 de octubre, cuando iniciará su travesía que lo llevará hasta lo que será su puerto base, Ft. Lauderdale, en Florida. Las actividades inaugurales durarán todo el mes de noviembre y en diciembre el Allure tendrá su primer viaje con pasajeros. El itinerario regular lo llevará en viajes de siete días por el Caribe.
Entre los anuncios destacados por la empresa está el que el Allure contará con la primera churrascaría en un barco de Royal. Es Samba Grill, que operará por las noches en el área del Solarium, donde el restaurante al igual que en el Oasis ofrecerá desayunos y almuerzos saludables, sin costo, pero las noches son para los amantes de Brasil, a pura samba. Este cuesta $25 por persona.
Otro punto importante es que Lisa Bauer, vice presidenta de Operaciones de Hotel de Royal Caribbean anunció que todos los eventos y actividades con los personajes de Dream Work, serán gratuitos. Esto es una gran noticia para los fanáticos de Shrek, Fiona y los amantes de “How to Train Your Dragon”. Hasta los desayunos con personajes serán sin costo adicional.
Tantas son las actividades de este barco, que muchos lo llaman ya el ‘barco de la diversión’.  Como se había anticipado tendrá el musical de “Chicago”, algo que se espera se convierta un verdadero “hit”  y varios espectáculos nuevos incluyendo uno en el Aqua Theather y otro en la pista de patinaje de hielo, también con los personajes de Dream Works. Aunque no cuestan extra sí es importante reservar con tiempo, antes de viajar, pues de lo contrario estarías sujeto a cancelaciones de otros pasajeros para poder verlos.
El Allure tendrá el precioso carrusel, el ‘zip line’ o tirolano, los ‘FlowRiders’ o simuladores de “surfing”, el Aqua Theater, con shows de acrobacia acuática, las dos paredes de escalar y el gigantesco parque acuático que tanto han gustado en el Oasis. También el famoso ‘Central Park’ y sus  numerosos restaurantes y como novedad la primera tienda en el mar de Romero Britto, un reconocido artista brasileño cuya pintura y obras son llenas de colorido. También tendrá “Rita’s Cantina” un nuevo concepto dedicado a la comida, la música y la cultura mexicana, ubicada en el área o vecindario del “Boardwalk”, donde también habrá una tienda de “hot dogs” con varias especialidades, sin costo.
Sólo resta esperar y en unas cuantas semanas les contaremos qué tal quedó esta nueva maravilla naval. Todo parece indicar que las expectativas en grande serán cumplidas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama firmó en julio del 2010 la “Cruise Vessel Security and Safety Act”, que entrará en vigor dentro de 18 meses. Para los viajeros tal vez represente una medida más que hasta pase desapercibida para muchos, pero para la industria de cruceros supone cambios, y para los ciudadanos preocupados por la seguridad en altamar, es un triunfo. Esto último porque varias organizaciones civiles y comunitarias manifestaron desacuerdo con la forma que se notifica incidentes en los barcos, lo que ha llevado a algunos a pensar que ciertos sucesos nunca salían a la luz pública, incluyendo desapariciones o hasta crímenes que aunque muy escasos, pueden suceder.
Sin embargo las asociaciones de líneas de crucero han apoyado estos cambios e iniciativas, iniciados por un proyecto presentado por el Senador John F. Kerry, de Massachusetts y la Representante Doris Matsui, de Sacramento. “Compartimos y apoyamos los esfuerzos del Congreso para asegurar la seguridad de los pasajeros de cruceros”, dijo en un comunicado Terry Dale, presidente y principal oficial ejecutivo de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, CLIA, en inglés.
Significado para los pasajeros

  • Entre los aspectos destacados de la ley, está el que requerirá que se reporte al FBI y a la Guardia Costanera de Estados Unidos todos los incidentes serios, incluyendo secuestros, violaciones, desapariciones de pasajeros norteamericanos, muertes y otros actos violentos.
  • Las barandas en todas las áreas de los barcos, incluyendo en los balcones de las cabinas, deben ser de 42 pulgadas de alto.
  • Todas las puertas de cabinas, tanto de pasajeros como de tripulación deberán estar equipadas con mirillas.
  • Los barcos deberán estar equipados con tecnología que detecte cuando una persona cae al mar, y contar con cámaras de vigilancia capaces de utilizarse como prueba en caso de ocurrencia de delitos.
  • Como las violaciones son uno de los crímenes más comunes en altamar, se requiere que todos los barcos cuenten con personal adiestrado para evaluar querellas sexuales, un “kit” de atención y recolección de evidencia en caso de un suceso de esa naturaleza y medicamentos para la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Los pasajeros afectados deberán tener a su disposición las llamadas a las líneas nacionales de emergencia de víctimas de ataque sexual y todos los barcos deberán llevar una bitácora o diario de querellas.

Muchas de estas medidas ya habían sido tomadas por las líneas de crucero que han estrenado barcos recientemente, incluyendo la altura de las barandas y las mirillas en las puertas.  De todas maneras, los pasajeros y la tripulación saldrán ganando pues se trata de aumentar medidas de seguridad que para nada afectarán el disfrute o el trabajo en altamar, sino que garantizará la tranquilidad de quienes viajan en estas ciudades flotantes.