Cuando cubrí la tragedia de Pulse en junio de 2016, jamás imaginé que diez años después seguiría encontrando las mismas preguntas en conversaciones con familiares, sobrevivientes y líderes comunitarios: ¿cómo recordamos a quienes perdimos? ¿Y qué hacemos para que su legado siga vivo?

La primera pregunta tiene muchas respuestas. La segunda exige acción.
Recuerdo que cuando se conoció la magnitud de lo ocurrido, otra realidad comenzó a hacerse evidente: muchas de las víctimas tenían vínculos con Puerto Rico. Aunque la tragedia ocurrió en Orlando, el dolor se extendió mucho más allá de Florida. En la isla, familias enteras esperaban noticias de sus seres queridos, buscaban respuestas y comenzaban a enfrentar una pérdida imposible de comprender.

Como periodista en aquél momento, me tocó contar algunas de esas historias. Historias de personas que fueron mucho más que víctimas. Personas con sueños, talentos, familias, amistades y planes para el futuro.
Lo que comenzó como una cobertura periodística terminó convirtiéndose en una parte importante de mi vida profesional. Con los años, tuve la oportunidad de trabajar junto a personas comprometidas con preservar la memoria de Pulse, apoyar a sobrevivientes y acompañar a las familias que continúan cargando con una ausencia irreparable.
Diez años después, algo sigue siendo evidente: la comunidad no ha olvidado.
Cada año vemos vigilias, homenajes, memoriales y espacios de reflexión. Escuchamos los nombres de las 49 personas que perdieron la vida y recordamos el impacto que aquella noche tuvo en Orlando, en Puerto Rico y en tantas comunidades que se vieron reflejadas en esta tragedia.

Y todo eso importa.
Porque recordar es una forma de afirmar que estas vidas tuvieron significado. Que eran personas profundamente amadas. Que su ausencia sigue sintiéndose todos los días.
Pero después de una década, también debemos preguntarnos qué exige de nosotros esa memoria.
Porque honrar a las 49 personas que perdimos no puede limitarse a un día de conmemoración. No puede quedarse únicamente en palabras, flores o momentos de silencio.
Honrar también significa actuar.
Esa convicción es la que inspira la campaña #HonorThemWithAction, #HonrarlosConAcción, una invitación a transformar el recuerdo en compromiso y a reconocer que el legado de Pulse sigue vivo cuando decidimos fortalecer las comunidades que nos rodean.

La acción puede tomar muchas formas. Puede significar donar sangre, apoyar organizaciones locales, participar como voluntario, acompañar a jóvenes LGBTQ+, promover escuelas seguras y saludables, defender políticas que protejan vidas o simplemente tender la mano a alguien que atraviesa un momento difícil.
No existe una única manera de honrar a las 49 personas que perdimos.
Lo importante es entender que todos tenemos la capacidad de contribuir a una comunidad más fuerte, más segura y más solidaria.
Durante estos diez años he visto ejemplos extraordinarios de ese compromiso. Han sido familiares que transforman el dolor en liderazgo, sobrevivientes que comparten una y otra vez, sin querer tener protagonismo alguno, sus experiencias profundamente personales para ayudar a otros. He visto a personas que decidieron convertir una tragedia en una oportunidad para generar cambios positivos en sus comunidades.
Esas acciones rara vez aparecen en los titulares.
Sin embargo, forman parte del legado más importante que ha dejado Pulse.
Hoy, una generación de jóvenes conoce esta historia porque otros han asumido la responsabilidad de contarla. Y esa responsabilidad nos pertenece a todos.
No solamente porque debemos recordar lo que ocurrió el 12 de junio de 2016, sino porque tenemos la oportunidad de construir el tipo de comunidad que las 49 personas que perdimos merecían habitar: una comunidad donde prevalezcan la dignidad, la empatía, la inclusión y el respeto.
Este junio, espero que hagamos más que recordar nombres.
Espero que encontremos una manera de honrar vidas.
Porque 10 años después, la memoria sigue siendo esencial.
Pero el homenaje más poderoso no está únicamente en cómo recordamos.
Está en lo que decidimos hacer después.