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Ana Frank

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Foto Gregorio Mayí.

Ya estamos navegando en el AmaDagio de los AmaWaterways. El itinerario espectacular, que nos dijeron es ideal para los amantes del vino parece llenará las expectativas de todos los que buscan el encanto de los ríos europeos y sus alrededores.
Empezamos con buen pie. Un “overnight” en la hermosa ciudad de Amsterdam nos permitió recorrerla de noche por un buen rato, y ver la zona que ha hecho tan famosa la ciudad como sus monumentos y bellezas naturales. Se trata de la Zona Roja, no apta para menores, donde las mujeres, las sustancias prohibidas y el desenfreno se apoderan de las calles para atraer miles de turistas. Unos tras pura curiosidad, otros para probar los placeres, pero sea cual sea la razón, todos quieren verla. En los numerosos “Coffee Shops” que hay allí, los mayores de 18 años pueden comprar hasta 5 gramos de marihuana y otras sustancias en los locales que se hallan bajo el control legal e impositivo del gobierno holandés
Al otro día que iba a empezar la navegación, el barco ofrecía un tour gratuito por los canales de Amsterdam, otras de las atracciones imperdibles de la ciudad que cuenta con cientos de canales y puentes. El nombre de Amsterdam, que es la capital de Holanda,  significa el “dique del Amstel”,
Con un “City Tour” también incluído, el paseo de medio día complació a los asistentes que dieron un vistazo a los principales edificios de la ciudad, muchos de los cuales tienen una rica arquitectura barroca. Los museos entre los que se encuentran el Rijksmuseum, el de Van Gogh y el de Ana Frank hubo que dejarlos para la próxima visita. Se pudo ver por un rato el precioso Bloemenmarket o Mercado de Flores, donde los tuliplanes abundaban ya que estamos en la temporada perfecta para ver esta fiesta de colores que ofrece esta típica flor.
Aproveché con otros pasajeros para visitar Zaanse Schans en uno de los trenes que sale de la Estación Central de la ciudad, ubicada a pocos minutos del puerto. Nos tomó 20 minutos y seis euros ida y vuelta por persona llegar a esta villa que tiene  molinos y fábricas, una de quesos donde hacen degustación y puedes comprar a tu antojo, y otra de los famosos zapatos zuecos holandeses. Hechos en madera, estos emblemáticos zapatos son símbolos del país y los hacen en minutos ante tus ojos. Es un proceso a máquina, porque si lo hacen a mano tarda varias horas cada par.  Para ver todo esto no tienes que pagar entrada, excepto si quieres ver el interior de uno de los molinos.
De vuelta al puerto, que como todos los que visitaremos  está ubicado en plena ciudad,  tuvimos el drill o simulacro de emergencia en cubierta y empezó la navegación, primero por el Canal del Rin hasta llegar al Rio Rin, y de ahi continuar hasta Colonia, Alemania, la segunda ciudad a visitar.  Estaremos casi 24 horas navegando, por lo que es buen momento para compartir con los otros pasajeros, ir a la “fiesta de los 60” y ponernos al día en internet.